Jazzaldia 2026: Pat Metheny Side-Eye III+
Dentro de la programación de Jazzaldia 2026.
- Pat Metheny (guitarras)
- Chris Fishman (teclados)
- Joe Dyson (batería)
- Jermaine Paul (bajo)
Pat Metheny es, probablemente, el guitarrista de Jazz más influyente y carismático de las últimas décadas. Con una carrera que abarca más de medio siglo, ha logrado algo que muy pocos músicos pueden afirmar: reinventar de manera constante el sonido de su instrumento sin perder jamás su identidad. Su música, luminosa y compleja a la vez, transita entre la calidez melódica y la exploración armónica, entre la improvisación más libre y la composición más detallada.
Nacido en 1954 en Kansas City, en el seno de una familia de músicos, Metheny empezó a tocar la trompeta a los ocho años, antes de descubrir, a los doce, que la guitarra sería su instrumento definitivo. Adolescente aún, ya tocaba con los mejores jazzistas de su ciudad natal, absorbiendo el pulso del blues y la tradición del swing que marcarían para siempre su estilo. Con apenas veinte años dio el salto a la escena internacional junto al vibrafonista Gary Burton, y, desde entonces, su nombre quedó asociado a una nueva forma de entender la guitarra de Jazz: una ejecución suave y flexible, una sensibilidad rítmica y armónica adelantada a su tiempo, y una curiosidad sin límites.
Su debut discográfico, Bright Size Life (1975), supuso una revolución. En aquel álbum, Metheny redefinió el lenguaje de la guitarra moderna y abrió un horizonte sonoro que inspiró a generaciones enteras. A partir de ahí, su trayectoria se desplegó en múltiples direcciones: desde la experimentación con la tecnología y los sintetizadores hasta la composición de obras para grandes orquestas, ballets o pequeñas formaciones de cámara. La versatilidad de Metheny no conoce fronteras. Ha colaborado con figuras tan diversas como Steve Reich, Ornette Coleman, Herbie Hancock, Jim Hall, Milton Nascimento, David Bowie o el añorado Lyle Mays, con quien formó uno de los tándems creativos más fecundos en la historia del Jazz moderno. Juntos fundaron en 1977 el Pat Metheny Group, una banda que amplió las fronteras del género con una estética propia, ganando siete premios Grammy consecutivos, algo que ningún otro artista ha conseguido.
A lo largo de su carrera, Metheny ha recibido más de veinte premios Grammy en una docena de categorías distintas, lo que refleja la amplitud de su universo musical. Pero más allá de los galardones, lo que define a Metheny es su incansable búsqueda de nuevas formas de expresión. Ha sido pionero en el uso del Synclavier y de guitarras experimentales como la “Pikasso”, de 42 cuerdas; ha concebido proyectos de orquesta automatizada (Orchestrion); y, en los últimos años, ha seguido explorando territorios íntimos y poéticos en álbumes como Dream Box (2023).
Metheny ha compaginado su actividad como intérprete y compositor con una intensa labor pedagógica. A los 19 años se convirtió en el profesor más joven de la historia del Berklee College of Music, y, desde entonces, ha impartido clases y talleres por todo el mundo, convencido de que el conocimiento musical solo cobra sentido cuando se comparte.
Para este concierto en el Kursaal Auditorioa Metheny nos presentará su proyecto Side Eye III+. Side-Eye es una plataforma para albergar y apoyar a nuevas generaciones de músicos, un grupo de elenco de artistas rotativo que interpreta piezas nuevas y revisa música antigua de Pat Metheny. Side Eye III+, el último capítulo de este proyecto, nos traerá a tres músicos emergentes pero de calidad ya contrastada: Chris Fishman (1997) es un pianista, compositor y productor de Los Ángeles que ha tocado con Flying Lotus, Louis Cole y Mac Demarco; Joe Dyson (1990), batería nacido en Nueva Orleans que comenzó a tocar a los dos años y fue formado por importantes músicos de su ciudad; y Jermaine Paul (2001), un joven bajista californiano que ya ha trabajado con artistas como MC Hammer, Macy Gray, Jaden Smith, Julius Rodriguez, Barbara Morrison y Munyongo Jackson,
A sus 71 años, Pat Metheny sigue siendo un innovador incansable, un creador que no repite fórmulas pero que, al mismo tiempo, mantiene su coherencia, es la prueba de que el Jazz, además de un estilo musical, es también una forma de entender el mundo.